Qué es un storyboard y cómo hacer uno que sirva

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Un storyboard es el guion dibujado: una secuencia de cuadros donde se ve qué va a aparecer en pantalla, en qué orden y durante cuánto tiempo. No es una ilustración para lucir en una presentación; es un documento de trabajo que existe para que todos discutan el video antes de que cueste dinero cambiarlo.

Para qué sirve de verdad

  • Aprobar la idea cuando es barata. Mover un cuadro de sitio toma diez minutos. Reanimar una escena terminada, varios días.
  • Alinear al equipo. El cliente, el director, el animador y el locutor ven lo mismo. Sin storyboard, cada uno imagina un video distinto y los tres se sorprenden al final.
  • Calcular el costo con precisión. Contando cuadros y movimientos se sabe cuántos segundos de animación hay. Es la base de una cotización que no se dispara a mitad del proyecto.
  • Detectar lo que falta. Es ahí donde se descubre que hace falta una toma que nadie grabó o un gráfico que nadie diseñó.

Qué lleva cada cuadro

El dibujo es la mitad; la otra mitad es la información al costado. Un cuadro completo indica:

  • Número de plano, para poder referirse a él en los comentarios.
  • Encuadre: si es plano general, medio o detalle.
  • Movimiento: flechas sobre el dibujo para el paneo, el travelling o el zoom.
  • Duración estimada en segundos. Sumadas, tienen que dar la duración objetivo del video.
  • Locución o texto en pantalla de ese plano, palabra por palabra.
  • Audio: música, silencio, efectos.

Cómo hacerlo si no sabes dibujar

No hace falta. Lo que importa es la composición, no el trazo. Funcionan igual de bien los monigotes de palitos, las fotos tomadas con el celular en la locación real, las capturas de videos de referencia o las figuras y cuadros de cualquier programa de presentaciones. En producciones con imagen real, muchas veces el mejor storyboard son fotos del lugar hechas durante la visita previa.

Del guion al animatic

El orden habitual tiene tres pasos y conviene no saltarse ninguno. Primero el guion, el texto cerrado y cronometrado. Después el storyboard, que lo traduce a imágenes. Y por último el animatic: los mismos cuadros montados en video con la locución provisional y la música, de modo que ya se siente el ritmo real. El animatic es el momento ideal para pedir cambios grandes; después de ese punto, cada corrección cuesta.

Cuándo es imprescindible

Siempre que el error sea caro: en animación —porque todo se construye desde cero—, en spots con actores, niños, animales o locaciones alquiladas por hora, y en cualquier pieza que vaya a tener varias versiones o idiomas. En un video de entrevistas sencillo puede bastar una lista de planos, pero incluso ahí conviene tener dibujada la apertura y el cierre.

Errores que se repiten

  • Dibujar demasiado bonito. Un storyboard muy acabado se discute menos, porque parece decidido. Conviene que se vea provisional.
  • No poner duraciones. Sin segundos no hay forma de saber si el guion cabe en el tiempo acordado.
  • Aprobarlo por teléfono. La aprobación tiene que quedar por escrito, cuadro por cuadro. Es lo que evita la discusión sobre lo que «se había entendido».

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